Nuestros jóvenes becados ya están en Irlanda y cada día para ellos es un pequeño descubrimiento (ver video). Desde algo tan cotidiano, pero tan distinto, como ver a los autobuses circular por el lado contrario, hasta aprender a orientarse en un entorno nuevo. Todo forma parte de una experiencia que les está sacando de su zona de confort y ayudándoles a crecer. Como nos dice uno de ellos “todo me parece nuevo”.
La convivencia con las familias de acogida se está convirtiendo en uno de los recuerdos más valiosos de esta etapa. En sus hogares comparten costumbres, comidas y momentos sencillos que les permiten sentirse parte de la vida irlandesa. Es ahí donde el idioma deja de ser una asignatura y se transforma en una herramienta para comunicarse, expresarse y crear vínculos reales.
En los centros educativos están descubriendo una forma diferente de aprender: aulas abiertas al diálogo, profesorado cercano y un ambiente que fomenta la participación, la confianza y el respeto. Poco a poco, nuestros estudiantes ganan seguridad, se atreven a preguntar, a opinar y a creer en sus propias capacidades.
Más allá de lo académico, esta experiencia en Irlanda está dejando huella en lo personal (ver video). Están aprendiendo a adaptarse, a tomar decisiones, a valorar lo desconocido y a mirar el mundo con una perspectiva más amplia. Son vivencias que no solo se aprenden, se sienten, y que marcarán su camino mucho después de volver a casa.





Aprender, convivir y crecer: así viven nuestros becados su experiencia en Irlanda.